
Dentro de las fórmulas que se emplean para dejar de fumar, una de las claves básicas para lograr la difícil misión de abandonar el cigarrillo es modificar algunos hábitos alimenticios. Por ejemplo, dejar de consumir algunas cosas como las bebidas cafeínadas y el alcohol e incorporar más porciones de leche, frutas y verduras, que ayudan a empeorar el sabor del tabaco. No es una lucha imposible si te lo propones.
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